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Los visigodos en Toledo

 


 

 

 

 

En algunas fachadas de casas se pueden apreciar algunos capiteles y piedras labradas que, procedentes de construcciones visigodas demolidas, fueron reutilizadas en las nuevas construcciones.

 

La mayor parte de las que se conservan parecen ser provenientes de la desaparecida iglesia de San Ginés, y reutilizadas en viviendas de la calle donde esta se encontraba. 

 

Restos de esta iglesia se conservan en el Museo de Santa Cruz

 

 

 

Capitel visigodo reutilizado en la iglesia de San Andrés.

En el año 576 los visigodos establecieron su capital en Toledo, conociéndose con el nombre de Reino de Toledo a todo el territorio ocupado por ellos en la península ibérica. Aquí estuvieron establecidos los reyes visigodos hasta la invasión de los musulmanes en el años 711.

Pero a pesar de haber estado aquí establecidos durante casi siglo y medio, es muy poco lo que se conserva de ellos en la ciudad.

A ellos se debe parte del amurallamiento de la ciudad, considerándose que queda de esta época el trozo que hay entre las puerta de Doce Cantos y la de Alcántara.

En el lugar que hoy ocupa la ermita del Cristo de la Vega se encontraba la antigua basílica de Santa Leocadia, lugar donde se celebraban los concilios visigodos.

En los terrenos colindantes, conocidos como Vega Baja, han aparecido restos de asentamientos visigodos.

Hacia el sur de la ciudad, mirando al río, es posible que se encontrasen palacios de la nobleza visigoda, y junto a la ribera de éste, sucedió el hecho de la violación de Florinda La Cava, hija del conde Don Julián, gobernador de Ceuta, por el rey D. Rodrigo.

Baño de la Cava, donde la leyenda sitúa los hechos que dieron lugar a que el conde D. Julian facilitara la invasión musulmana el año 711.

En Toledo podemos visitar el Museo de los Concilios de Toledo y de la Cultura Visigoda, instalado en la iglesia de San Román, que es de origen visigodo y que alberga gran cantidad de piezas de este pueblo y una reproducción del tesoro de Guarrazar (el auténtico se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid).

  

 

 

 

De la época de los visigodos en la península, podemos destacar en Toledo la figura de San Ildefonso, que fue discípulo de San Isidoro de Sevilla y autor de una importante obra sobre la Virgen María. Fue obispo de Toledo y la tradición le hace protagonista del milagro de la aparición de la Virgen.

Milagro de la aparición de la Virgen a San Ildefonso

Una noche de diciembre, fue junto a otras personas a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, y sintieron un gran temor que les hizo huir a todos excepto a Ildefonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Inmaculada Concepción, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes que entonaban cantos celestiales. María le hizo una señal  para que se acercara. Éste obedeció y, cuando lo tuvo ante ella, la Virgen le dijo: "Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, indicándole que esta casulla debía usarla solamente en los días festivos designados en su honor.

Para conmemorar esta aparición, en un concilio de Toledo se ordenó que se celebrara anualmente un día de fiesta.