INGLÉS EN EDUCACIÓN INFANTIL |
Francisco Pérez
Asesor de E. Infantil
CPR. de Ciudad Real
El inglés está de moda. Desde hace tiempo, las academias
de inglés están haciendo el agosto, el septiembre, el octubre... no paran en todo el
año. Y esto no es malo. Estoy totalmente de acuerdo con la importancia de aprender otras
lenguas. Pero no por aparentar que se es de una "supuesta élite", sino por la
necesidad que tenemos todos, en el mundo que vivimos, de COMUNICARNOS.
Y esa comunicación no siempre es, no siempre tiene que ser, con quienes comparten nuestro mismo idioma. Por lo tanto, no sólo no estoy en contra de la enseñanza del inglés, sino que estoy a favor de la enseñanza de una segunda lengua extranjera... y de dar las opciones posibles para que no sea el inglés el idioma más beneficiado.
Desde esta perspectiva, la enseñanza de una segunda lengua desde la Educación Infantil debería ser una experiencia emocionante para los niños y niñas de 3 a 6 años. La marcha de los alumnos "mayores" a los centros de Secundaria ha provocado una importante falta de horas en los especialistas de Inglés, que han ido subsanando ocupandose de dar un "baño lingüístico" a los alumnos de los niveles más bajos, llegando en muchos centros de Infantil y Primaria a dar clase a los niños y niñas de 3 a 6 años.
Quien subscribe, especialista en Francés y Educación Infantil (por vocación), puede dar fe de que es un verdadero placer para toda la clase (y para los padres) jugar a decir "cosas raras", a saludar de manera diferente, a llamar a las cosas -que ya conocemos- de otra manera... y lo que es mejor... que otras personas sepan a qué me estoy refiriendo. Es decir... que exista verdadera COMUNICACIÓN. Esta es la gran palabra, la clave de la enseñanza de todas las lenguas en cualquier edad, incluída nuestra primera lengua ¿o no?. Y nuestros padres, abuelos, tíos, hermanos mayores... no comenzaron poniéndonos una fichita para rellenar de distintos colores o para recortar... ni nos colgaron grandes carteles en nuestro dormitorio con frases y dibujos alusivos... para después evaluarnos con fichas de asociación (color rojo con la palabra "red").
No, compañeros, no. El lenguaje se aprende oyéndolo... y usándolo en un contexto real, funcional, con sentido total para quienes están en la actividad. Y esto, en la Educación Infantil, comienza con un objetivo básico: "que el niño/a sea capaz de familiarizarse con sonidos que no existen en su primera lengua". A partir de aquí, la didáctica del inglés en estas edades no se diferencia en nada de la utilizada en el propio aula por su tutor o tutora.
Y este es uno de los grandes problemas con los que nos encontramos. El profesorado de Inglés desconoce, en su mayoría, la didáctica y la metodología de trabajo en esta etapa. Llegan al aula, por primera vez, aterrados, sin saber qué hacer exactamente, viendo cómo las actividades que habían preparado (sin saber si son elevadas o ridículas) son abortadas sistemáticamente por algún niño que no le hace caso, porque no le escuchan, porque dos se están pegando, porque uno llora... ¡Qué castigo!... pensais muchos y muchas... Y es verdad. No se puede llegar y besar el santo. Tampoco lo hemos hecho quienes, siendo especialistas, dimos nuestra primera clase como tutores.
¿A qué reflexión nos lleva esto?. Por mucho
que nos pueda molestar al profesorado de Infantil, no podemos dejar al nuevo maestro
completamente solo, enfrentado a un grupo de alumnos a los que no conoce, ni conoce el
aula, ni los materiales, ni los tiempos, ni las normas...
El primer trimestre, ambos profesores, tutor/a y
especialista, deben permanecer juntos en el aula, compartiendo las actividades:
1. Las relacionadas con la vida habitual del aula, para que el nuevo adulto conozca los nombres de los alumnos, la organización de espacios y tiempos, las rutinas, los hábitos adquiridos por los pequeños, las condiciones de uso de los materiales y espacios... (es el período de adaptación del nuevo adulto a estos condicionantes externos, y de los alumnos a este nuevo
2. El tutor/a de Infantil debe permitir el acceso a su
programación, de tal manera que entre ambos diseñen los "topic" o centros de
interés sobre los que se trabajará en lengua inglesa, y que, por supuesto, deben ser
complementarios y paralelos a los desarrollados por el tutor o tutora.
Sólo cuando se haya conseguido este transvase de información y de "poder" efectivo y afectivo sobre la clase, estaremos en disposición de permitir que el especialista se quede "solo" en el aula de Infantil.