Aniñón

HISTORIA

                    Es difícil encontrar un pueblo, tan pequeño como el nuestro, que tenga una historia escrita tan completa como la que Mosen Teodoro Gallego Cebrián publicó en 1913. Como casi todas las historias de esta época (principios del siglo XX) tiene sus imprecisiones y errores y por supuesto incompleta debido al paso de los tiempos, pero es un documento importantísimo e imprescindible para la historia de nuestra localidad. En él nos basaremos para en lo posible conocer nuestro pasado.

                    En cuanto a la antigüedad de Aniñón, no se conserva monumento que permita determinar el origen del pueblo, ni lo mencionan los historiadores hasta la época de los árabes; sin embargo, hay motivos para admitir como probable su existencia durante la dominación romana.

                    Existe un enclave celtíbero a poca distancia de la población en el llamado Cerro de los Moros. Este poblado pudo ser habitado desde el siglo VII a.d.C. hasta el siglo I d. C., y en el que no hay vestigios de destrucción violenta, por lo que podemos deducir su abandono pacífico y posible emigración a otro lugar, tal vez a lo que hoy es Aniñón. Debemos recordar que los lusones poblaron el Ribota hasta el siglo II a. d. C.

                     Los inicios de la conquista romana se aprecian desde el siglo II a.d.C. Una vez conquistadas las ciudades celtíberas, se convierten en centros de irradiación de la cultura romana. Tras las contiendas sertorianas, desarrolladas en la comarca el año 77 al 74 a.d.C., la romanización se afianza hasta su consolidación definitiva con la fundación de Bílbilis

                    No hay restos romanos en nuestro pueblo, pero sí en las localidades colindantes. Existen restos de  villas romanas en Torralba, Cervera y Villarroya de la Sierra, donde había un alfar romano de terra sigilata entre las antiguas poblaciones del Vadillo y el Orcajo. Existe un puente romano, el puente de los Tres Ojos, en el barranco del Cura o barranco del Barragón de  Cervera, y cerca de esta población, en las laderas de la sierra de Armantes, se podían apreciar no hace muchos años unos catastros o  parcelaciones de tierras de la época romana. Otros catastros y villas romanas fueron Torrijo (Termes, Turriga), Malanquilla (Malanca) donde se conserva una fuente romana, Berdejo, Bijuesca y sin duda alguna Calatayud (Bílbilis). En Torrijo fueron martirizados San Félix y Santa Régula hacia el año 300 d.d.C. Todo esto nos ofrece esperanzas de poder encontrar algún día restos romanos en el emplazamiento del actual Aniñón.

                     Según citas de Estrabón y Mariana, aducidas por D. Miguel Martínez del Villar en su obra "Tratado  del Patronato de Calatayud", en la comarca bilbilitana apenas había media legua de terreno donde no hubiera enclavado algún lugar, como dice Zurita; y era tan abundante y rica, que pudo poner en gran aprieto a muy grandes cónsules romanos, levantando ella sola un ejército de 36.000 combatientes.

                    No podemos determinar con precisión el porqué del nombre de Aniñón, sí podemos conjeturar que en la época romana pudo existir una villa romana de la familia ANIUS o ANINIUS.

                    No queda vestigio alguno de la dominación visigoda, pero sí sabemos que hacia el año 449 ya existía una sede episcopal en Tarazona. En la división de Wamba, la diócesis de Tarazona, a la que se supone pertenecía Aniñón, limitaba con las de Pamplona, Calahorra, Zaragoza, Osma y Sigüenza. Desaparece con la llegada de los musulmanes hacia el año 714.

                    Los árabes destruyen Bílbilis, y el rey Ayud Abonalid funda la actual Calatayud restituyendo estos territorios a la corte de Córdoba hasta el año 1120. Durante esta época continuaron siendo numerosos y próximos entre sí los lugares y pueblos de la comarca.

                    Durante la dominación musulmana también podemos sospechar el origen del nombre de Aniñón derivándose de la familia YANNA o AN-YANNA

                    La tradición dice que nuestro pueblo tomó parte a favor de Torralba en una batalla contra el rey árabe de Zaragoza Marsillo, en el año 912, que quería conquistar dicha población. La batalla tuvo lugar en las faldas del la sierra de Armantes, en el barranco cercano a la ermita de la Virgen de Cigüela.

                    En el año 1119, Alfonso I restaura la sede episcopal al conquistar Tarazona. Continuando este rey con su conquistas y proezas, en el año 1120 se apoderó de la ciudad de Calatayud y su comunidad, mandando fuese ocupada por la gente más distinguida de sus reinos, y que mejor lealtad hubiese manifestado tanto en la guerra como en la paz; y para más obligarla, entre otros señalados privilegios les eximió de la carga de prestar pastos gratuitos a la ganadería de Zaragoza, cedió en favor de los pueblos los que su antecesor había obtenido de los Romanos Pontífices, resultando de esta suerte el Patronato sobre sus respectivas iglesias y la libre disposición de los diezmos y primicias, mientras observasen las dos condiciones siguientes: atender decorosamente al sostenimiento y culto de dichas iglesias, y que las sirviesen hijos naturales de las mismas.

                    En 1122 se restaura la sede episcopal de Sigüenza, pasando Calatayud a formar parte de ella. El obispo de Tarazona peleó con el de Sigüenza por los límites de la diócesis, consiguiendo de nuevo la ciudad en 1136 tras el concilio de Burgos.

                    En 1254,  sesenta y siete pueblos enclavados en los contornos de Calatayud se separan para constituir la Comunidad de Aldeas de Calatayud, independiente de la ciudad. La Comunidad se   dividía en seis sesmas según los seis ríos que lo fertilizan. Aniñón pertenecía a la sesma de la Cañada o del Ribota. Cada distrito tenía su respectivo Regido o Merino, que servían de intermediarios entre los Jurados y Justicias de los pueblos y los que en nombre del rey ejercían el poder en la capital.

                    Durante siglos, la Comunidad de aldeas de Calatayud mantuvo su independencia jurídica y administrativa, frente a Calatayud y frente a otras aldeas sujetas a señorío nobiliar o eclesiástico

                    La zona de  de Calatayud ha pertenecido tradicionalmente al obispado de Tarazona formando un arcedianado, con unas características muy definidas,  que hizo que siempre estuviera en conflicto con el obispado de Terazona.

                    Casi todas las iglesias del Arcedianado tenían derecho de patrimomnialidad, lo que implicaba que sólo tenían derecho a ser beneficiados de sus iglesias los hijos de los parroquianos. Otra peculiaridad del arcedianado era que los diezmos se dividían en cuatro partes: dos para los beneficiados, una para el obispo, y otra para la fábica de la iglesia, administrada por los parroquianos diezmarios.

                    En Calatayud residía el vicario general, que hacía las veces de obispo, con poderes similares.

                    Existe un documento con sello en cera y fecha 1262 en que se nos habla de la visita a la localidad de Aniñón del rey Jaime I, y en la que le concede derechos sobre tierras de realengo.

                    Existe un documento fechado el 17 de Junio de 1283 según el cual, el obispo de Tarazona D. García IV, se dirige a sus diocesanos manifestando que en Aniñón, pueblo de su diócesis, se estaba construyendo
un templo suntuoso en honor a la Santísima Virgen.

                Durante siglos, el río Ribota o río de la Cañada, ha servido como frontera entre Aragón y Castilla, mientras ambos reinos mantuvieron su entidad. Fueron frecuentes los enfrentamientos entre ambos reinos, entre los que destaca la guerra de los Pedros que enfrentaron a Pedro IV de Aragón y Pedro I el Cruel de Castilla.

                    Aniñón debía carecer de castillo en 1357, pues Pedro IV ordenó evacuar la población en la invasión castellana, cayendo en poder de éstos en 11362.

                    En 1394, D. Martín Lajusticia, vicario del arcedianado, siendo obispo de Tarazona el Ilmo. Sr. Fernando, autorizó la celebración de misas y demás actos de culto, el 8 de Junio del mismo año en la ermita de San Salvador, hoy de Santa Lucía, a las afueras del pueblo , en el camino de Torralba

                    En 1420 se tramitó ante M. I. Sr. Hernando de Morlanes, Chantre de la Catedral de Tarazona, Oficial Ecco. y Vicario Gral. de este Arcedianado, el expediente incoado a instancias del pueblo de Aniñón, para fundar un hospital en los solares que para este fin habían legado ciertos vecinos de este pueblo.

                    En 1452 se puso en estado de emergencia y era Aniñón el cuartel general del ejército aragonés. Coronado por la iglesia parroquial, a consecuencia de las guerras se construyeron alrededor de ésta un recinto amurallado del que quedan las almenas y la puerta de entrada a la plaza de la iglesia, también quedan restos de la muralla de la población en la balsilla cerca del río, en la calle Herrería, En la Puerte de la Villa, antigua entrada a la población por el camino de Torralba y de Calatayud por el río, en la parte opuesta del pueblo existía la Puerta de Aranda, ya desaparecida, pero que queda aún su nombre en el camino que va a la sierra, y de allí a Aranda del Moncayo.

                    El Corregimiento de Calatayud nació de las reformas de principios del siglo XVIII, como consecuencia de los Decretos de Nueva Planta de Felipe V, que reorganizaron toda la administración del país.

                    En 1821 se dividió el territorio del antiguo reino de Aragón en cuatro provincias: Huesca, Zaragoza, Teruel y Calatayud. Duró esta división hasta 1823. La definitiva reorganización de provincias de 1833 dejó a Calatayud sin capitalidad provincial.

                    En 1929 se innauguró la línea ferroviaria Santander-Maditerráneo que atravesaba la comarca del Ribota y unía la localidad de Calatayud con Soria. Dicha línea fue dejada de utilizar en el año 1975.

                    Durante la guerra civil de 1936-39, Aniñón estaba en territorio de retaguardia, y en esta localidad descansaban y se abastecían los soldados del ejército nacional.

                    Una de las plazas de Aniñón está dedicada a Mosen Antonino Peiro, que según cuentan los viejos del lugar evitó durante la guerra civil muchos fusilamientos y solía decir "que el peor de los rojos del pueblo era casualmente su sacristán" impidiendo de esta manera detenciones entre las gentes de izquierdas.

                    Con la llegada de la democracia, el primer ayuntamiento salido de las urnas fue gobernado por el partido de la U. C. D. En las siguientes elecciones y hasta el momento siempre ha sido el P.S.O.E el partido más votado.

                    D. Waldo Marco nació en Aniñón, y fue durante varios años presidente del Real Zaragoza, en su época más brillante, durante la quinta de los "cinco magníficos".

 
 
 
 

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